Un viernes más en el que me quedaba en casa, un viernes más en el que la mente me dominaba, un día más en el que por falta de nada, lo deseaba todo, un día más en el que por no tener un manual, improvisaba mi vida lo mejor que podía.
Puede que mis días ya no estuvieran llenos de muchas sonrisas, pero me bastaban con las pocas para ser feliz (Así no fuese por mucho). Tal vez ya no tenía tardes de cafés, ni noches de llamadas eternas. Ya no me abundaban las conversaciones y las palabras las había estado guardando con los años, por no tener con quien usarlas. Tal vez me estaba llenando más de libros que de personas. Tal vez, me había vuelto más soñadora, más introvertida, un tanto loca, impulsiva, peliona, menos linda y exageradamente distraída Definitivamente muy pensativa, callada, nerviosa, mal mirada, un poco mandona y menos tranquila. Puede que destruyera más de lo que intentaba armar. Que ahora estuviese más confusa, más perdida y sin sentido del espacio. Menos lógica y mucho más irracional, como el amor.
Tal vez reconocía más los lugares de mis sueños que los de la ciudad. Puede que el contenido de mis días se definiera en un par de horas, que estuviese olvidando que se sentían los abrazos, y que las pesadillas me acompañaran tanto como los días lluviosos en Bogotá. Que el celular solo me sirviese para ver la hora, el Internet para hacer trabajos, y la cama, no para dormir, sino para soñar despierta.
Puede que pasase más tiempo sola, que ya no tuviese una sonrisa a la cual besar, que escondiera en mis ojos todo el amor que había ocultado por miedo a no ser correspondido. Tal vez ya no me acordarse que se sentía ser normal, común. Que no hablase con mis amigas de cosas usuales, sino de magia, fantasías, lugares distantes, y chicos imposiblemente reales. Que mis chistes no fuesen chistosos, que mis miradas ya no fuesen muy tiernas y que mi motricidad se gastara con los días. Que mi estado variase con el tiempo, con las horas, con las melodías. Que de noche fuese una y de día otra. Que escribiese más de lo que se tarda una persona en Facebook. Que viviera queriendo a unos cuantos, amando a unos pocos y despreciando a muchos otros. Tal vez, la gente comenzase a fastidiarme y mi círculo amistoso fuese reducido. Puede que mirase más las gotas de la lluvia que la televisión, que me amara más la pizza, el agua, el helado y los dulces que a mi propia salud. Que no soñase con casarme, como muchas lo desean. Tal vez ahora miraba más el contenido que la portada. Que los días tristes se definiesen por la cantidad de frío que hiciera, que el despertador no me despertase, que el miedo me invadiese, la timidez aumentara y el nerviosismo me invadiera. Puede que ahora le volviese a temer a algunos profesores como en la primaria, que cada salida significara algo importante porque no eran muy seguidas. Que hiciera cosas que nunca me imaginaba haciendo pero que siempre había querido. Que la lista de deseos aumentara y que el tiempo no fuese tanto como yo deseaba. Que desperdiciara días enteros en la cama, y que utilizara otros para ser de mujer maravilla. Que me volviese más sensible con los animales y más cursi con los días.
Tal vez vivía más en el pasado que en el futuro. Tal vez ahora ya no fuese la misma de hace 5 o 9 años, y es que ¿quién lo era? Si con cada minuto que pasa somos más distintos de lo que éramos en el anterior. Tal vez ahora no tenía mucho, pero lo que tenía y lo que era me bastaba para ser feliz. Tal vez ahora no fuese la misma de hace 10 segundos, pero había aprendido a vivir con el cambio, me había acoplado y me lo había apropiado. Puede que ahora fuese más variable que el clima pero lo cambiante siempre es nuevo, fresco y atrae.
Puede que pasase más tiempo sola, que ya no tuviese una sonrisa a la cual besar, que escondiera en mis ojos todo el amor que había ocultado por miedo a no ser correspondido. Tal vez ya no me acordarse que se sentía ser normal, común. Que no hablase con mis amigas de cosas usuales, sino de magia, fantasías, lugares distantes, y chicos imposiblemente reales. Que mis chistes no fuesen chistosos, que mis miradas ya no fuesen muy tiernas y que mi motricidad se gastara con los días. Que mi estado variase con el tiempo, con las horas, con las melodías. Que de noche fuese una y de día otra. Que escribiese más de lo que se tarda una persona en Facebook. Que viviera queriendo a unos cuantos, amando a unos pocos y despreciando a muchos otros. Tal vez, la gente comenzase a fastidiarme y mi círculo amistoso fuese reducido. Puede que mirase más las gotas de la lluvia que la televisión, que me amara más la pizza, el agua, el helado y los dulces que a mi propia salud. Que no soñase con casarme, como muchas lo desean. Tal vez ahora miraba más el contenido que la portada. Que los días tristes se definiesen por la cantidad de frío que hiciera, que el despertador no me despertase, que el miedo me invadiese, la timidez aumentara y el nerviosismo me invadiera. Puede que ahora le volviese a temer a algunos profesores como en la primaria, que cada salida significara algo importante porque no eran muy seguidas. Que hiciera cosas que nunca me imaginaba haciendo pero que siempre había querido. Que la lista de deseos aumentara y que el tiempo no fuese tanto como yo deseaba. Que desperdiciara días enteros en la cama, y que utilizara otros para ser de mujer maravilla. Que me volviese más sensible con los animales y más cursi con los días.
Tal vez vivía más en el pasado que en el futuro. Tal vez ahora ya no fuese la misma de hace 5 o 9 años, y es que ¿quién lo era? Si con cada minuto que pasa somos más distintos de lo que éramos en el anterior. Tal vez ahora no tenía mucho, pero lo que tenía y lo que era me bastaba para ser feliz. Tal vez ahora no fuese la misma de hace 10 segundos, pero había aprendido a vivir con el cambio, me había acoplado y me lo había apropiado. Puede que ahora fuese más variable que el clima pero lo cambiante siempre es nuevo, fresco y atrae.
" En realidad las cosas verdaderamente difíciles son todo lo que la gente cree poder hacer cada momento" Julio Cortazar