El último aliento de amor
Cómo
empezar a decir, o escribir en este caso, sobre esa muestra de afecto que ya muchos
hemos intentado explicar, pero que pocos han conseguido entender. Cómo
mencionar palabra alguna, de lo que solamente puede ser comprendido a través de
las miradas, las caricias, los actos. Pues bien, aunque aún soy muy joven para
apropiarme del tema, y acepto que es muy poco lo que sé sobre éste; creó, desde
mi posición no de crítica, sino de espectadora, que “Amour”, o “Amor” traducido
en español, ha consumado a la palabra misma, así como se consuma el matrimonio.

“Amor”,
esa película austriaca, dirigida por Michael Haneke, es sin más, una de las pocas que ha logrado cautivarme. Esta bella historia de una pareja octagenaria que pese a su vejez siguen juntos. Que han vivido ya lo suficiente para comprender que el lazo que los une es más fuerte que los obstáculos, que cuando se está en las buenas,también se acompaña en la malas y mucho más en las peores. Que diferencian entre las palabras dependencia y compañía. Que conocen el apoyo y sobre todo, saben, que solo basta un gesto para concebir que se aman.
"Amor" no solo llega a ser encantadora; también es desgarradora. Su trama, llena de un lenguaje de señales más que de palabras y diálogos, nos lleva por un recorrido entre el amor y la muerte. Un filme doloroso, dramático, pero a la vez enternecedor, que, como ya lo escribí antes, representa un poco de lo que este magnífico sentimiento puede llegar a significar en este frío mundo. Amor, representado en un último suspiro, o mejor, amor, simbolizado en un último aliento, un último acto.
"AMOUR"